Preguntas y Respuestas

Los donantes

¿Quién? 
En principio, cualquiera puede ser donante de órganos. Las limitaciones por edad o enfermedad previas son decisión del equipo médico. 
Los familiares de una persona fallecida también pueden decidir donar sus órganos
¿Cómo? 
Solicita tu Carnet de Donante enviándonos tus datos personales. 
Exprésalo públicamente a tus familiares o amigos. 
En caso necesario ellos comunicarían tu voluntad.
¿Quiénes más? 
La ley del 30 de Octubre de 1979 exige que tres médicos firmen el certificado de defunción, después de haber realizado DOS veces y con un intervalo de 6 horas todas las exploraciones necesarias para confirmar el fallecimiento de la persona.

La donación 

¿Cómo? 
Mediante técnicas quirúrgicas similares a las de cualquier operación, no produciéndose por tanto cambios externos en el donante. 
¿Por qué? 
Hay muchas personas que para seguir viviendo necesitan un trasplante urgente, y hay pocos DONANTES. Ponte en su lugar y seguro que entenderás el problema. 
Está rigurosamente prohibido recibir compensación económica por la donación. 
Tampoco al receptor se le puede exigir precio alguno por el órgano trasplantado. 

Más de treinta mil trasplantes de corazón se han realizado en el mundo; cerca de tres mil quinientos en España. 

 

El trasplantado 

¿A quién? 
A aquellos pacientes que presenten una mayor similitud inmunológica con el donante. 
En algunos casos de órganos vitales (corazón, hígado) se trasplantarán con preferencia a los pacientes que están en peligro inminente de muerte. 
Si en alguna ocasión un médico te solicita la donación de un familiar fallecido NO LO DUDES, de tu generosidad depende la vida de otras personas. 
¿Y ahora que? 

  • Supervivencia : Cinco años después del trasplante de corazón, la supervivencia alcanza el 80%. Sin trasplante, la expectativa de vida probablemente no sea superior a pocos meses. 
  • Calidad de vida : El enfermo que tenia muy pocas posibilidades de vivir y, si lo hacía era, con muy mala calidad de vida, antes del trasplante, se convierte en una persona "normalizada" con buena calidad de vida, útil, dejando de ser una carga para los que le rodean, pudiendo realizar actividad física de baja intensidad, aunque siempre se verá sometida a realizar controles periódicos y a tomar, durante toda su vida, la medicación, prescrita para evitar el rechazo. 

    Actualmente la supervivencia de los trasplantes cardiacos es del 82%, de los trasplantes de riñón el 90% y de los trasplantes de córneas el 95%. 
    Los resultados en trasplante son altamente satisfactorios.

 

 

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